domingo, 28 de septiembre de 2008

Bendito Lunes

Y es que por fin dejo atrás mi semanus horribilis. Ya se sabe: cuando algo se dispone a salir mal, generalmente sale peor.

Día 0.- Sudores fríos recorren mi espalda, y no responden precisamente a estímulos más allá del placer. Es el comienzo de una intoxicación que me mantendrá unos cuantos días en fuera de juego, y a algún compañero de fatigas, en el banco.
¿Lo peor? El último examen, cuya maldición me persigue desde mis inicios en la carrera univesitaria, es al día siguiente. No he conseguido, nunca, aprobar el último. Los elementos me desafían, y yo permanezco en la cama. Es momento de machada.

Día 1.- Gracias a mi impagable costumbre de matricularme por primera vez de una asignatura para dispensarla dos veces - es parte de un ritual de cortejo, no os asustéis -, no me quedaban dispensas libres, así que no me quedó otra que ir al examen. A romper la maldición. Y a fuerza de fe y de la justa dosis de creatividad lo saqué adelante holgadamente. Eso sí, un examen de 2 horas y una correción práctica de otras dos no vienen muy bien cuando uno se siente a morir.

Día 2 y 3.- Visita de rigor a Urgencias porque a ratos mi estómago parece ser estrangulado por la ira de Vader. Ese tipo tiene mala baba y me hace doblarme de vez en cuando. Sale mi última nota. 6.7 con el cuerpo en fiestas. Olé, y olé. Como recompensa a tal hazaña, 30 horas a base de agua y dos días de cama. ¡Jugón!
Me siento FLEX. De tanto tiempo tumbado hasta soy FLEX.

Día 4.- La semana me da una tregua. Yo me confío, y correteo y salto risueño como la gacela pequeñita que retoza junto a su mamá justo antes de que un guepardo salte sobre su yugular para acabar con su vida de la manera más cruel posible. Cómo mola la tragedia.

Y eso sí, la gacelita a base de arroz. No nos gustaba la propulsión trasera.

Día 5.- ¡Ay amigos! Un título ideal sería A hard day's night, si cambiásemos night por 'día siguiente', así, a pelo y sin contemplaciones. Lo que pasa es que como la señora Yoko Ono es celosa de los derechos de John, vamos a dejarlo así.

Mañana
El caso es que al coger mi flamante deportivo, me di cuenta aterrorizado de que se quejaba de la presión del aceite. Puesto que la vida va de echarle un par, me encaminé a Getafe a cumplimentar mi horario de rigor, sin importarme lo que el chivato me decía. A 4 km. de mi destino, todos las lucecitas del coche se empiezan a iluminar. Empiezo a pensar que en realidad estoy en el Enterprise. Finalmente, tras hacer a 70 km/h los últimos 4 km., llego a mi destino.

Tarde
De vuelta a mis quehaceres, vuelvo a mi casa para recoger a las chicas e irnos a jugar un partido de pretemporada. El Enterprise se comporta y me aguanta, aunque volverá a dar problemas más adelante. Eso es un problema del 'yo futuro', pienso. Qué gran filosofía.

Subo al tren. Entre la lectura de varios sistemas que me ha dejado el jefe, apretones, empujones y demás, un amigo de lo ajeno se apropia de mi teléfono. Afortunadamente, dentro de la desgracia, me doy cuenta rápido. Un par de llamadas desde un teléfono para comprobar si el ladrón ha salido del tren. Así ha sido. Otra llamada... y está comunicando. ¡Será desgraciado! El tipo listo está aprovechando mi maravillosa línea para hacer una llamaditasa dios sabe dónde (luego acabé comprobando que había sido a Rumanía...). Llamada a movistar y suspensión de línea. ¡Qué divertido!

Noche
Para colmo de males, perdemos el partido y a una jugadora importante el primer minuto de partido. 2x1. El partido, por 6 puntos, y a Tatiana, por unas dos semanas. Lo único que se me pasa por la cabeza es un 'podía ser peor'. Tras el despropósito de tarde, intento dar de baja el terminal a través del IMEI. Resulta que movistar tiene mal el número en su BDD y no pueden hacerlo. Así que mi amigo rumano va a disfrutar de mi teléfono a todo trapo, fondos de Dragon Ball incluídos. Toriyama se remueve en su cómoda cama en Tokyo. No me extraña Tory. Esto es un ultraje.

En medio de mi cabreo, una cena tranquila con Cristina. Ella, siempre positiva en su inigualable despreocupación, me da un poco de ánimo. Al fin y al cabo, dentro de lo malo, todo ha salido bien. En Septiembre hemos salvado los muebles de manera espectacular, no tengo motivo de queja. Reflexiono. Tiene razón. Siempre tiene razón.

Pero, ¡ay amigo! El guepardo no iba a dejar a la gacelilla libre después de las dos dentelladas que le había lanzado. Volviendo a casa en el coche de mi padre, que ante el panorama del Enterprise, me había prestado, tenemos un incidente.

Una columna. Siempre una columna. Había estado allí, siempre. Y nos habíamos respetado. Tú estás allí, columna, yo paso por aquí, y todos felices. ¡Maldita! ¡Teníamos un pacto de no agresión! ¡Qué decepción! ¡Mira que moverse para la ocasión!

Día 6.- Ya os lo he explicado. John lo contaba bien en aquella canción:
It's been a hard day's night, and I've been working like a dog
It's been a hard day's night, I should be sleeping like a log
But when I get home to you I find the things that you do
Will make me feel alright
Día 7.- Y entonces, descansó.


2 comentarios:

nfbnvncgfnbc dijo...

puto inutil como se contacta contigo?

habiamos quedado el martes para ir al foroempleo xD empieza el miercoles
Si al final quieres ir llamame

JoniJnm dijo...

Y luego me quejo yo de mi vida xD Es broma, buen artículo ;)

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